jueves, 24 de abril de 2014

Palomas de humo



Espero
sobre el polvo blanco de los senderos,
por las hondonadas vacías y los potreros yermos
y el telégrafo vertical que sesga los campos,
el humo o la paloma.

Imagino
ante costurones grises que reverberan camiones
cruzando pueblos, tristes de distancia
en atardeceres apagados y olor a tierra,
el humo o la paloma.

Evoco
entre cíclopes perfumados de hojas curvas
cruzando arenas, bordeando cables,
vertiginoso vuelo de pampa,
el humo o la paloma.

Vienen por las estribaciones grises de ripio y cal.
Acarician tejidos y muros vistos.
Se miran en grandes ojos celestes rectangulares
y llegan.

Viajando entre el ruido de fieles y profanos.
Esquivando o abrazando árboles imposibles,
Respirando en la costa, volviendo a volar.
En jirones,
aligerados y tenues,
desahuciados,
deshumados,
desplumados,
el humo.

La paloma.


Rosario, enero de 2005


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