domingo, 25 de mayo de 2014

Partir el agua

Butterfly, Vladimir Kush

Deberías volar
rápido, 
antes que el tiempo
y que las cuentas
las torpes luces
los desarrapados de la madrugada
la tentadora perspectiva
de tranquilidad
el envidoso aire
que se abre 
a tu desliz
mojen
herrumbren
disuelvan
ataquen
los cálamos
de tus extremidades.

Deberías partir
el agua y partir
y proceder sin piedad
con guías
y calabrotes,
sin que pese Lot
y sin pensar en oquedades
inevitables
y arteras
porque tu mundo
no es este mundo.
Nadie cree 
en algo que  
parece ser un velo
o un vuelo.
Nadie te va a esquivar
porque nadie te va a ver.

Sólo al pasar te pido
que si ves a alguien
que crea
y crea
no te apures.

M.T.
Marzo de 2005

sábado, 24 de mayo de 2014

La tristeza como crustáceo

La tristeza es un pequeño cáncer, un cangrejo.
Un pequeño cangrejo inmortal y universal. O global, porque solo sabemos de este mundo.
Un crustáceo con pinzas afiladas que corta las entrañas y además anda de lado, nunca hacia adelante.
Tampoco huye para artás, no sabe. No puede. No se va, se guarda en un costado y aguarda, dispuesto a corroer, con sus filos eternos, nuevas o viejas tripas. Cortar, agujerear, dejar marcas.
Cuando no actúa, espera.
A veces lo llevás encima, en un pequeño sector vacío situado entre la última costilla y el hueso de la cadera. A veces no se aloja en el cuerpo y te sigue, a distancia prudente, como una nube, o disfrazado de un pequeño pájaro negro, a los saltitos, sin perderte de vista.
Y nosotros hacemos, deshacemos y andamos, tratando de olvidarlo, fingiendo que no nos ve, y a veces nos olvidamos de verdad, y en un momento revive en nuestro costado, o salta sobre nosotros con sus pinzas vueltas a afilar o nos llueve con un agua gris y pegajosa o se posa en nuestra boca y picotea el costado central de nuestros ojos para sacar lágrimas, agua salada que no sacia su sed pero que igual bebe feliz.  
En viaje, 2008





sábado, 17 de mayo de 2014

La vida se pinta con los dedos de la mano

Vas girando
en un mundo tan enorme y tan azul
que no te deja ver 
cuántos hay alrededor
girando y preguntando como vos.

Demasiadas
son las cosas que te abruman al pensar
buscás una razón,
la más fácil solución,
respuestas que te dejen donde estás.

Si pudieras escuchar al corazón,
o quizás a la cabeza cuando juega a tu favor, 
eligiendo la verdad
sobre la comodidad,
jugándola de frente contra la mediocridad!

Un grito poderoso, lleno de pasión
cambiaría tu destino y el de tantos como vos:
¡No llegamos hasta acá para ver cómo se van
las oportunidades de cambiar la realidad!

Jugar esta partida,
apostando nuestra vida,
para que el futuro venga 
no hay que esperar!


Canción final de "Cómoda Mente", La Cotorra 2012
https://www.youtube.com/watch?v=p3tu6J3sIbI

lunes, 12 de mayo de 2014

Como la lluvia



Vendrás con la lluvia 
como nube sólida, transparente.
Acompasando las gotas con tu cuerpo
desviando la luz,
brillante como el cielo eléctrico.


Vendrás suave y persistente,
mágica y cotidiana como el agua
y alborotada,
cuando caigas de lo alto a mis manos.


Y yo, campesino de secano,
siempre mirando al cielo,
sigo esperándote cada noche,
con un hueco en el costado,
con la madera rugosa
de soledad y seca.

MT, mediados de 2005.

domingo, 11 de mayo de 2014

Armadura y flor



Batalladora y sensible
tiene que ser
la mujer que quiera
ponerse en tus zapatos.
Atravesar las fortunas
y asperezas de ser madre
y de ser hija.
Y todo el tiempo,
mientras todo sucede,
construir, construir.

Saber batallar
no es cosa de soldados:
es de mujeres.
Hombres y autos,
prejuicios,
la brutalidad de la calle,
los que partirías en pedazos
porque se metieron con tus hijos,
la injusticia cotidiana,
la posibilidad de cambiar las cosas
haciendo ajustes
con herramientas
demasiado grandes,
demasiado toscas.
Y todo el tiempo,
mientras hacés todo,
crecer, crecer.

Sensible no es quien llora:
es quien construye al mundo
a pesar de que a veces
quisiera un poco
que todo vuele en pedazos.
Confiar en la palabra
y llevarla consigo
como una pócima mágica
la palabra que cura
la que cambia
la que hace llover
la que trae mejoras
pequeñas, pequeñísimas
pero que son todo para algunos.
Y todo el tiempo,
mientras curás todo,

amar, amar.

(En el cumpleaños de mi amiga Melani, batalladora y sensible)

Alma en pogo



Los viejos más viejos de Morón cuentan que en ese entonces el cementerio estaba lejos de cualquier lugar habitado de la ciudad. Se lo veía como una linea a la distancia, y nada se sabía de la vida de los muertos. A lo sumo, de vez en cuando un transeúnte desprevenido, caminando solitario por esos confines, se había encontrado con algún alma en pena que le hacía una amarga queja por una muerte que no había salido bien y se esfumaba luego, en un vuelo fosforescente.
Nadie podía imaginar qué harían las ánimas cuando la planta urbana fuera creciendo y rodeándola a la otra ciudad, la de los que pasaron al otro lado; y no era nada fácil saberlo, porque las almas son absolutamente impredecibles. Así fue: en lugar de espantar a los que pasaban, los desvividos, las sinmuerte, empezaron a curiosear los bares y boliches de esos barrios cercanos y ni bien tomaron confianza empezaron a quedarse, transparentes, acodadas en el mostrador, o calando los huesos de borrachos tristes y encorvados, sumidos en sus pensamientos sobre la nada. El resultado no podía ser peor: las almas no tenían consuelo luego de esas visitas y volvían, desacompasadas y más solas que nunca, a la prisión de cal y canto, del otro lado del muro.
Así fue hasta que los tiempos cambiaron: la suerte les jugó una buena pasada y se mudó enfrente, apenas cruzando la avenida, un pequeño local del que por las noches salía una música terrible y bella, como nacida en el otro mundo. Allí, cruzándose, de vez en cuando ellas encontraban el ambiente adecuado para redimir las espantosas circunstancias de su deceso mal terminado.
Desde ese entonces ocurre. Cuando hay un recital en el local, especialmente cuando la música vibra en la frecuencia de su alma en pena, se cuelan por los respiraderos de las tumbas y tras un corto planeo aparecen frente al escenario. El alcohol y el humo persistente en el lugar no permite a los fans distinguir ni recordar luego con claridad quienes eran esos que, enfundados en ropa oscura y estrecha, bailaban un pogo tan desenfrenado y asesino. Así sigue siendo hasta hoy: después de descargar patadas y piñas durante un buen rato logran que su mala muerte sea sólo un recuerdo aborrecido y luego, con su ira limada, dejan definitivamente y en paz el mundo de los vivos.

MT,
Febrero 2014



Pedacitos que brillan



Hermoso,
luvia y nubarrones,
restos de tu presencia regados
por la habitación 
y mi memoria, 
acá y allá.
Pedacitos de historia en un envase,
un olor, 
una sábana arrugada.
Luces fugaces, flashes.
Los recuerdos son negros
como la noche y ahí, 
fulgurando, 
las imágenes aparecen, 
brillando una tras otra. 
Con tanta potencia que
iluminan todo 
lo que las rodea. 
Así te llevo.

Todos estamos hechos
de partes muy chicas que juntas
y apretadas
parecen ser un solo bloque. 
Depende de nosotros 
mantenerlas agarradas
y ser una piedra o 
regalar algunas, 
dejar que se repartan por ahí.

Vos dejaste 
para que no te olvide 
pequeñas partes de vos,
translúcidas, 
diseminadas por los rincones 
de todos los lugares en donde ando.
Dar amor 
como quien se da a sí misma, 
en pedacitos del propio ser
a otra persona, 
es la tarea más hermosa 
del universo.

Mi niña de arena, 
tus granitos brillando me acompañan ahora.



MT,
Mayo 2009

domingo, 4 de mayo de 2014

A tu través


Desanudaste temblando
el último bretel.
El paño cayó a tus pies.

Con ojos cotidianos
maravillo tu desnudez
y veo a tu través

                       el cielo.

(Al fresno de mi vereda, después de su otoño apresurado)
Rosario, marzo de 2009.