domingo, 24 de mayo de 2015

Cuando salgas del campo

A veces,
más veces de las que debería
o quisiera,
porque no siempre
querer es poder
y las ganas se chocan
con lo cotidiano.

Algunas veces,
cuando a pesar de la militancia
de mi música
y sus escobas,
la melancolía esparce
su tierrita
o escucho a Piazzola,

esas veces,
vuelven las ganas
de que empecemos
a hacer esa vida juntos
de la que tanto hablamos
desde que estás ahí.

Debato con vos el tamaño
de las papas fritas
y sermoneo
sobre la importancia
de la cáscara
y sus vitaminas

Te cebo un mate
Nos vamos caminando
despacio por el parque
te hago un cactus
como por arte de magia
y hacés otra vez
esa sonrisa.

Y le ponés a mi casa
todo el azul que necesita.

A veces no sé
cómo sacarte de ahí
si estás,
al menos estás,
te siento.
Y casi es como si
te pudiera tocar.

A veces no sé
si sacarte de ahí
si al final
puede ser el único lugar
en donde te vea
para siempre.

Y solo me queda esperar
el milagro
si se puede llamar milagro
al hecho natural
de que pases
del campo de mi imaginación
al de mis sueños.





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