La garra del escorpión casi rozándote, rezándote. Una sonrisa grande, feliz, como una publicidad de dentrífico de tan blancos esos dientes que encandilan.
Yo sé que la tierra te mira, añorando otros tiempos de cercanía, y es como si te estuviera despidiendo todos los días.
Que los chinos te vieron desnuda, y eras marrón y no gris. Y que los otros, aquellos con los que nos venís engañando desde el '69, nos hicieron el cuento.
Que resulta que sos rica en silicio, y te van a ir a explotar, explotándote.
De chico la primer canción que inventé fue para vos.
Hoy te pido: Vos que movés las aguas como Iemanjá quisiera hacer y no puede, que crecés las plantas y creás los ciclos y el deseo, por favor, ¿podrías decirle a los íncubos, las gárgolas, los hecatónquiros, los cíclopes, en fin, a los guardianes del cielo y de la tierra que despierten por una vez y les impidan el paso?
A esa bonita sonrisa le va a faltar un diente, y yo sé que sos coqueta como ninguna, luna.

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