al mismo aire.
Nacimos desprotegidos
pero con amor.
Nuestro corazón bombea
sangre y sentimientos
y muchas veces no sabemos
por qué hacemos algunas cosas.
A veces sólo tratamos de vivir,
a veces sólo buscamos cariño.
Nos conmueven algunos aromas
de cuando éramos chicos,
nos gusta el calor del sol
y el agua fresca.
Nacimos de la misma madre:
la misteriosa, inequívoca,
espléndida, circular
y reinventada vida.
Y sin embargo al final
de este viaje tuyo veo
que no fueron tan iguales
nuestras vidas: vos
fuiste mi maestro.
Aprendí a amar más y mejor
abrazándote y sintiendo
tu peso leve dormir
sobre mis piernas.
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