
Hermoso,
luvia y nubarrones,
luvia y nubarrones,
restos de tu presencia regados
por la habitación
y mi memoria,
acá y allá.
Pedacitos de historia en un envase,
un olor,
una sábana arrugada.
Luces fugaces, flashes.
Los recuerdos son negros
como la noche y ahí,
fulgurando,
las imágenes aparecen,
brillando una tras otra.
brillando una tras otra.
Con tanta potencia que
iluminan todo
lo que las rodea.
Así te llevo.
Todos estamos hechos
de partes muy chicas que juntas
y apretadas
parecen ser un solo bloque.
Depende de nosotros
mantenerlas agarradas
y ser una piedra o
regalar algunas,
dejar que se repartan por ahí.
Vos dejaste
para que no te olvide
pequeñas partes de vos,
translúcidas,
diseminadas por los rincones
de todos los lugares en donde ando.
Dar amor
como quien se da a sí misma,
en pedacitos del propio ser
a otra persona,
es la tarea más hermosa
del universo.
Mi niña de arena,
tus granitos brillando me acompañan ahora.
MT,
Mayo 2009
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