Vendrás
con la lluvia
como
nube sólida, transparente.
Acompasando
las gotas con tu cuerpo
desviando
la luz,
brillante
como el cielo eléctrico.
Vendrás
suave y persistente,
mágica
y cotidiana como el agua
y
alborotada,
cuando
caigas de lo alto a mis manos.
Y
yo, campesino de secano,
siempre
mirando al cielo,
sigo
esperándote cada noche,
con
un hueco en el costado,
con
la madera rugosa
de soledad y seca.
MT, mediados de 2005.

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