Agustina me pregunta si alguna vez vi un colibrí bebé.
Dice el tamaño con los dedos y cuenta como sacan la lengüita.
Tiene un perro precioso, de pelo muy corto y casi rojo y para nada gordo. Su talante plácido contrasta con el mapa de cicatrices en su cabeza.
-¿Como se llama? -Le pregunto.
-Mordelo se llama.
-¿Y se pelea con perros, es malo?
-No, es buenísimo.
-Pero está lleno de cicatrices.
-Porque pelea con las nutrias y le clavan los dientes.
Agustina habla sin parar. Cuenta la naturaleza que la rodea y los bichos que cría.
Y cuenta su sueño de anoche:
-Era una tortuguita, y me enterraba en la arena para protegerme de las gaviotas. Después me llevaron los humanos y me hice grande. Después me desperté, me cambié, me peiné y me fui a la escuela.
Agustina sueña cuando duerme y a veces sueña despierta.
-A veces soy un árbol -me dice. Me quedo quietita, derecha, y los pajaritos hacen un nido en mi cabeza. Y asi, voy sintiendo como picotean despacito.
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